La amistad no es un camino corto que debiera acabar pronto, más bien un largo y hermoso recorrido que acompaña nuestros deseos, cuitas y sueños. Es una senda por la que pasear tranquilamente, compartiendo pasos por terrenos que nos son más fáciles, o arduo complicados de pisar.
¿Cuáles son los hilos que mueven la intensidad de la amistad? ¿Son invisibles, son tangibles, los movemos nosotros o se mueven involuntariamente sin nuestro control? ¿Somos realmente conscientes del valor de la amistad?
La amistad puede ser efímera, resbaladiza, como agua que se escapa de la mano de nuestras intenciones…No mereció la pena mantenerla, o se nos escapó precipitadamente.
La amistad que se mantiene por otros intereses que no sean el afecto, principalmente, termina difuminándose con la sombra del olvido. "Soy tu amigo porque te quiero, no porque me interese tener tu amistad a costa de mi propio beneficio". Ése será el mayor de los errores.
Nos gusta ver la ilusión con la que comienza, las raíces de sus inicios, pero pudiera ser que no comprendamos su final cuando la vemos “terminar”…El corazón queda hecho añicos, y cada uno de los trozos daña nuestra alma...
A veces es obligado romper la cuerda que “ata” una amistad, aunque ésa no fuera nuestra intención. Pero un nudo en una cuerda no da movimiento, se acorta la libertad de ése movimiento, nos agota, nos limita y “nos rompe”. La vida, las circunstancias son quienes nos obligan a ello. Y nos quedamos con un inmenso vacío en el alma, un hueco que nada lo cubre, que avanza según nuestros recuerdos lo llenan. La amistad se perdió, y con ella cientos de ilusiones, de experiencias pasadas que ya no volverán…
Quizá no comprendamos a un amigo, no entendamos su forma de actuar, y, por supuesto, tampoco él a nosotros. Pero el respeto y el cariño que exista entre ambos será suficiente para decidir continuar con ésa amistad, sabiéndonos diferentes, pero amigos. Seguramente deseamos que el camino de la amistad continúe por ese afecto anclado a nuestras vidas.
Quizá elegimos la amistad como un paso más en el tiempo, como una mano que necesita la protección de las palabras, de la confidencia, del abrazo sincero, del saber que “se está”...
Una amistad perdida puede ser de nuevo encontrada, si así lo queremos, afianzándola a nuestro querer para jamás abandonarla. Tendremos que ganarla de nuevo, confiar en ella, saber lo que queremos…Se consigue, está claro, si se lucha por ella.
Hay personas que ganan perdiendo amigos, y quienes ganan amigos sabiendo que jamás los perderán.
La amistad tiene un lenguaje único, solo comprendido entre quienes se llaman “amigos”.
Hoy estás aquí...Hoy estoy contigo...Mañana…ni tú ni yo lo sabremos…
Aprovecharé este momento para disfrutar a tu lado y que tú te sientas bien a mi lado...