miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feliz 2010


La vida se rotula sobre un lienzo de enfoques vitales. Un simple parpadeo puede relajar una visión borrosa para conseguir después un buen enfoque…Vemos imágenes, algunas reales y otras ficticias, dependiendo de la lupa con la que nuestro ánimo lo perciba, según nuestra confianza las determine como verdaderas o ilusorias. Advertimos actitudes en quienes se acercan al enfoque de la vida, que son sinceras, y otras tantas, engañosas. Percibimos el resultado de lo que supuso TODO un año, y oteamos lo que pudiera traernos el “venidero”. En ocasiones preferimos obviar ver por la mirilla del futuro para no sorprendernos demasiado, o para dejar que la sorpresa nos asombre, y si es para bien, ¡mejor que mejor!…

De una u otra manera, desde este espacio del Blog de Aura, deseo que las buenas vivencias pasadas sean amarre para las que han de llegar. Las que nos resultaron amargas las dejaremos reposar en la memoria del recuerdo, como pisadas que fueron en el camino, o posos de nuestras emociones.

Quiero desearos que el año 2010 regale bastantes momentos de PAZ, que nos deje un poco “tranquilines” de problemas, que salpique de salud a la enfermedad, que anime a la aburrida desidia y que haga algún que otro “milagro” para que solventemos obstáculos…Está bien creer en una supuesta “magia”, en esos hilos invisibles que mueven nuestra vida fácilmente sin nosotros interceder, o los que ponen pinceladas de voluntad a aquello que necesitamos lograr.

El año nos regalará muchas horas…Pongamos en ellas un minutero de alegría y dejemos que pasen muchos de nuestros segundos por la mirilla de lo que nos pueda resultar “bueno”. Al resto de segundos, los menos agradables, los tendremos que dejar pasar advirtiéndoles que sean todo lo respetuosos que puedan...(...Confiaremos)

Suerte para todos, y ¡Feliz 2010!



lunes, 28 de diciembre de 2009

El escultor del alma...


¿Por qué al mirar tu imagen siento tristeza? …

Paseando por Madrid, en fechas próximas a la navidad, decidí entrar en una iglesia. Siempre me ha gustado encontrar un momento de recogimiento junto a ti. Ese día, en concreto, me apetecía disfrutar de unos minutos contigo, y no porque me sintiera mal, por intranquilidad o por el ánimo debilitado, no. Tampoco necesitaba un rápido alivio espiritual, más bien todo lo contrario; ese día, sentí la sonrisa de la vida y la quería compartir con quien tanto apoyo me ha dado en momentos puntuales: tú, frente a la cruz. Ésa mañana, especialmente, tenía una sensación agradable digna de manifestar. Pudiera asegurar que estaba en orden con mi conciencia, templado. Tengo claro que no me gusta ir a conversar con “Dios” exclusivamente cuando preciso de Él, de una ayuda concreta. Me apetecía saludarle sin tener que pedirle algo a cambio. A mi edad, los milagros son los que yo busco y logro, aunque se formen simplemente a través de un atisbo de esperanzadoras soluciones.

(Prefiero no recurrir a la distancia cuando me refiero a Dios, Jesús o al “amigo”, por lo que me dirigiré a Él a través de la sinceridad, mediante un respetuoso “tuteo” de cariño y admiración)

Me quedé impactado cuando entré en “tu casa” (la iglesia que esa mañana elegí), y observé a los allí presentes. Parecieran no estar “allí”, como si solo estuvieran sentados en un banco pensando en ellos, pendientes de sus pensamientos, ensimismados en sus historias de vida (algo también lógico por estar en un lugar de recogimiento). Ninguno mostraba unos ojos con el brillo propio de quien va a visitar a alguien querido; tampoco había señales de alegría, de júbilo. Unos lloraban, hablando para sí; otros miraban a un punto fijo (al infinito) perdiéndose en él. Y yo, acercándome para poder ver tu cuerpo al detalle, me sentí de repente sumido en una pena inenarrable. Pero, ¿por qué?...Me senté en un banco que había justo debajo de la Cruz, y subí la mirada, viendo realmente tu imagen. Desde mi interior pregunté por qué quien la esculpió te reflejó de esa manera. Jamás me lo había planteado. Intuí, entonces, que tal vez quisieras hablarme y responder a mi pregunta, posiblemente “absurda” pero no menos intensa para mí. Y entablé un diálogo sincero contigo, desde la lógica ignorancia de quien no sabe nada, desde mi serenidad, y no frente a mi pena.
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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Carta a Papá Noel...


...Y llego la Navidad, una fecha ambientada con alegrías y penas, en donde se combinan los recuerdos con las pérdidas al “son” de un villancico dispuesto a alegrarnos, de un tintinear de copas que brindan por los buenos deseos, por los que más necesitamos : salud, amor y trabajo. El dinero, ya irá viniendo…

Y, aunque sea NAVIDAD, y todo debiera resultar especialmente “bello”, del árbol navideño cuelgan enfermedades, crisis personales y existenciales, asperezas familiares, separaciones, ausencia de dinero, incertidumbres futuras, dificultades presentes…Y con mayor fuerza, enfermedades de amigos a los que quiero y respeto, personas que lidian su vida frente a la adversidad. Tristeza y desazón combinadas con panderetas y turrones como bálsamo para “pasar” las fiestas… Pensando en ellos, hoy solo necesito que luces de estrellas cercanas escuchen mi plegaria…Y como estamos en Navidad, y creo en lo que ella ha de significar (tiempo de paz), lanzaré mi súplica a quien ahora más la pudiera escuchar…

Querido Papá Noel, te escribo porque sé de antemano que llegarás antes que los Reyes de Oriente. Es un tema de demora, exclusivamente. Te pido que intentes que el papel donde envuelves tus regalos tenga textura de PAZ. No me importa si el embalaje no viene con un gran lazo, tan solo te ruego que envuelvas un regalo de serena CALMA para cuantos moramos en esta tierra. Ya habrás valorado que algunos hogares carecen de chimenea, y que tú entrada en las casas te va a resultar complicada, pero para que éste detalle no sea un grave problema para ti, te facilitaremos el trabajo de manera sencilla: tú nos envías un regalo de “calma”, a través de tu pensamiento, y así nos ahorramos el papel. También quisiera pedirte que no seas tú quien regale cuanto necesitamos…Tienes “ayudas” que lo pueden hacer. Y, si no hay dinero, hay un montón de sentimientos que pueden ser expresados en una hoja con tinta de sinceridad, con purpurina de buenos deseos. (no hace falta recurrir a los eurillos para esto). Creo que pensar en quien uno quiere, en quien necesita de nosotros, es un buen regalo (además nos sale económico). Sin duda, uno de los mejores regalos. No nos agobiemos si no “hay pá más”, cuando ya tenemos lo que nos permite vivir dignamente. Está claro que solemos complicar lo que pudiera ser sencillo. Hay una nota que dice así: “Pienso en ti, porque te quiero, porque te llevo pegadito a mi, porque das vida a mi vida y sonido a mis sueños”. Fdo: quien quisiera la luna para ti, pero que se conforma con “estar a tu lado, alguien a quien el dinero ha abandonado pero sigue pensando en ti”. Pudiera ser una opción ¿No?…

Te pediría también, pero como favor personal, que mandaras con tus renos unos buenos paquetes repletos de “salud” (que ponga “frágil”, para que nadie los dañe), y si te sobrara algo de tiempo (intuyo que con tu magia podrás modificar los segundos para alargarlos en una noche especial), que se envuelvan con hermosos lazos de merecido “bienestar”. Cuando los tintes amargos tiñen la vida, los asuntos “materiales” carecen de importancia. Es el espíritu de la salud al que hay que atender con esmero. Y para terminar esta carta, quisiera decirte que no te preocupes demasiado si tú solo no puedes con “todo”. Quienes paseamos por esta tierra te echaremos una mano con la tolerancia, la amistad, el amor, la comprensión, la templanza, la ternura…Solo mándanos PAZ…y del resto, nos iremos encargando nosotros, con paciencia y ésa magia que en estos días se intuye en la ilusión de cuantos confían en ella...

Ten cuidado con los resbalones (la nieve es traicionera), y a quienes no tienen chimenea por donde tú has de bajar, le diremos que salgan a recibirte. Tú también mereces el reconocimiento por nuestra parte. Sabemos que prevalece tú confianza en ésos “pajes reales” que hacen lo que buenamente pueden, los que salen a repartir ilusiones para la familia y amigos… Y gracias, porque con tu sola presencia conviertes momentos bajos en ilusiones hermosas.”

A mis amigos “bloqueros” quiero desearos buenos deseos junto con un gran abrazo repleto de agradecimientos. Y que Papa Noel no se olvide de vuestro regalo de PAZ. Se lo recordaré.

¡Feliz Navidad a todos!



domingo, 13 de diciembre de 2009

La figura de un padre durante la adolescencia y juventud de un hijo….


Un padre, siempre es padre, pese a que en momentos transitorios, como en las lógicas etapas del desarrollo (frecuentemente en la juventud), no compartan ciertos comportamientos, ni costumbres ni habilidades de los hijos…Pese a que una más que posible falta de comunicación (disminuye de manera natural) sea un lastre delicado de allanar, o la solemne falta de sueño, causada por quebraderos de cabeza como son las amistades y “compañías” de los hijos, sus calificaciones escolares o universitarias, sus trabajos (muchos de ellos “eventuales”, para sacarse un dinerillo), sus evoluciones personales, dificulte la deseada tranquilidad…Pese a existir docenas de problemas, ávidos en enfoques cuidadamente constructivos.

Los “acuerdos” (se abren etapas de “negociaciones”) se convierten en una vía de soluciones a corto-medio plazo.

Se es padre, pese a quien le pese...

Una de las habilidades aprendidas en el día a día, es crear estabilidad en los pensamientos dispersos de los hijos, estableciendo equilibrio en unas cabecitas que se están formando con la base de la educación del hogar y las vivencias que experimentan cuando salen “al mundo de la calle”, quien les permite vivir en él sin reglas y con libertad…Se controla lo que hay dentro de casa, pero no lo que viven fuera de ella.

En ocasiones el padre ha de convertirse en una soslayada sombra que pareciera “no estar”, pero “está”, de forma permanente, ejerciendo el rol de “moderador” de problemas caseros, siendo un activo “espectador” que ha de observar situaciones complicadas, y quien necesita hacerse “amigo” del “guionista vital” para saber cómo serán los “embistes” venideros...Observa, escucha, y pausadamente, modera. Es padre…

Los padres compaginan lecciones de amor y educación con trabajo y sacrificio. Algunos no saben cómo encomiarse al rol paterno filial. Los hay que “estando”, parecieran “no estar”. Son siluetas difíciles de apreciar. Hay padres…!y padres! Los hay que son “PADRES”, los que ejercen tal y como el nombre indica, sin pregones ni bombos, con la confianza y el respeto. Hay padres pasajeros y padres perennes. Existen los padres “coleguitas”: quizá la sombra “adolescente”, guardada en la recamara de los recuerdos de juventud, les refresca actitudes ya olvidadas que alegran un determinado momento... Hay padres protectores, quizá en exceso,… o quienes prefieren “no saber demasiado” y obvian responsabilidades. Padres a quienes les negaron ser padres después de una cruel separación (siguen siendo padres).

Para los padres (incluyendo madres) nos es gratificante ver cuando los hijos “hacen y deshacen” por sí solos, con criterio propio, con la autonomía de quien está aprendiendo a vivir, a enfrentarse a los cánones que la sociedad dicta, los que les es difícil seguir al pie de la letra. Se nos cae literalmente la baba con sus logros, cuando sacan a flote una autoestima poco madura, inestable, que se forma con la serena batuta de la educación. Sentimos dicha frente a su felicidad y nos destruimos al verse dañado algún rescoldo de su personalidad…Duele demasiado el daño que hacen a un hijo.

Se llora a su lado, se ríe junto a ellos, desde el mismo momento de su nacimiento, y se sigue haciendo, sin tapujos, cuando van creciendo y se ven atisbos de fragilidad, o por el contrario, de logros vitales.

A cierta edad, se pretende que los patrones de actuación de un hijo se adapten a nuestra voluntad. No queremos ver aquello que ellos sienten como “algo normal”, natural, algo que chirría en nuestra retina y malgasta el tiempo de escucha…Modales, costumbres, educación, falta de tiempo, palabras malsonantes, momentos efervescentes incontrolables. Disimetrías emocionales que van estabilizándose a medida que crecen, en estatura, y en madurez…Diferentes visiones en el ángulo del respeto, del cariño, del afecto…Hábitos inusuales a los que los padres “nos tenemos que acostumbrar” mientras sean evidentes…Secretos guardados entre cajones de sus silencios, de sus recelos, de sus “culpas” e inocentes pasos…

Y, cuando ya tienen cierta edad, la tarde solo existe para dormir, como preámbulo de la noche, en donde sus vidas se activan como máquinas devora-noches…

Un pantalón, que en vez de en la cintura, se ajusta por debajo de donde la espalda pierde su nombre….Unos adornos metálicos en orejas, narices, pómulos y barbilla son buenos acompañantes de su look personal…Tatuajes con nombres que ni se entienden, y mangas cortas en duras mañanas de invierno…Y vuelven los catarros, como cuando eran pequeños…Son nuestros hijos…

Inevitables botellones que revuelven ideas y producen inestabilidad…El primer cigarro, o algún que otro “tabaco” poco aconsejable…Los primeros viajes en el coche con el carnet de conducir en su posesión (son comunes los rezos continuos a San Cristóbal, el protector de los conductores)

Faldas con pocos metros de tela, maquillajes prematuros, sombreros y gorros que ocultan debilidades e inseguridad…

Todos los padres hemos tenido que pasar, aunque no fuera nuestra voluntad, por alguna de estas fases…y aún así nos mantenemos vivos. Por unos hijos, se hace TODO. Son nuestros hijos, nuestra camada, a quienes siempre protegeremos, y quienes en definitiva nos regalan vida.

Ellos han aprendido de nosotros, y también nosotros aprendemos de ellos.

(Dedicado a Julio. Un gran padre)

sábado, 5 de diciembre de 2009

Para Son...


Hoy dedico esta entrada a “Son", "mi niña linda”, una personita especial para mi, una luz que el cielo ha enviado en mi camino para dar música al sonido de mis noches…Conversaciones que la luna escucha acompañada de estrellas confidentes…Palabras que traspasan la pantalla de un ordenador para compartir vidas, alegrías, alguna que otra lagrimilla y detalles de una vida que recogen ramilletes de intensos sentimientos…Risas prudentes, canciones que entonan a la amistad, frases que se adentran en el fondo del alma.

Dos amigas que se reúnen a la luz del cariño…

Hoy me dijiste que las palabras a veces sobran…Contigo no, porque aprendo de ellas día a día…Pero ante tú enseñanza vital, tú generosidad, me quedo sin ésas palabras que la emoción ahora esconde juguetona.

"Son", gracias por compartir instantes únicos arropados al abrigo de las emociones…Ya sabes que las coincidencias son sombras engañosas; que, coincidir, AQUÍ, AHORA, ha sido una magia que el destino nos ha otorgado…

Sigamos disfrutando de las pequeñas cosas que hacen de los momentos grandes ocasiones…

Ahora y siempre


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